Las ficciones blancas

Olvidársele a uno saber leer o perder todas las ficciones de los poetas. Para unos el dulce espectáculo de la vida está en la representación. Las caras en las estrellas, las agonías en las canciones.
Cuáles ficciones
Cuáles poetas
El hombre podrá no saber leer pero siempre disfruta de las historias. No obstante no todas las historias son bondadosas, solo por ser historias.

La feria anual de los posters de rock en San Francisco tenía los clásicos de siempre, los héroes de la generación que literalmente le apropió toda la música y el bravado a la gente negra americana, a plena luz del día, sin ninguna vergüenza, con insignificante culpa. Nada de Funkadelic, nada de Arthur, -ni Lee ni Alexander-, nada de Bo. Los únicos artistas negros celebrados en esta fiesta de viejos conformes son los que han sido apropiados satisfactoriamente en la cultura blanca como parte de su mitología, Bob Marley y Jimi Hendrix. Dos aliens al fin y al cabo, en la historia oficial. Es que ni siquiera nada de Black Sabbath, hippies miserables. Una señora dijo que quizás los estantes con pelados más jóvenes al fondo tenían alguna idea, como si Black Sabbath no fuera un grupo de ancianoides dinosaurios.

Por mi dios que me pierdo todas las ficciones blancas y su audacia industrial por la habilidad de saber leer y escribir. Cuál era la causa de que yo odiara las canciones de protesta que tanto conmovían a los paisanos. Sin dudas aquellas primeras letras por cuanto saber escribir podía, tenían más utilidad con la vida misma, con sus bailes y sus llantos, que esas otras músicas de incesante vanidad y lujuria. Me arriesgaría yo a perder las canciones clásicas en favor de conservar mis facultades para leer y escribir en la lengua de mi madre, de Gabriel y de Jorge. Porque, ¿quiénes son los poetas?. Cuál es la razón de que yo recuerde a unos y no a los otros. Pretendo olvidar que escribo para figurar y para recordar. Que como no lo saben los hombres cuando disfrutan de las ficciones, que los recuerdos
tienen dueños, que después de las guerras pasadas y de las venideras, las canciones que despertaban en mí las adveniciones del alma han perdido su vínculo, han revelado su engaño. ¿Cuáles son los poetas que debo recordar, para enaltecer majestades, si los que me hacían quebrar de pasión están todos muertos.

Nos pusieron a llorar soldados invasores, a tender lazos emocionales con humanizados mercenarios disfrutando sus cenas familiares, sus líneas de coqueto romance, el disfraz de halloween del pequeño Steve. La representación es el recuerdo.

Arriesgaría la lectura y la escritura de las masas para quebrar la atención lejos de las propagandas, puesto que estas serían incapaces de penetrar la vida cotidiana que tantas minucias prácticas y tradicionales contiene. Por dios que las propagandas no necesitarían ninguna clase de habilidad para influenciar a la gente en menos tiempo del que me tomaría analfabetizar a toda la población. Serían efectivas hasta para ciegos y sordos. Dios mío, qué mala idea.

12 de noviembre, 2025

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