Hambre

Una granola con mantequilla de almendras y leche a media noche. Unos siete cigarros para agarrar el sueño y esa letra pequeña de la pantalla durante no sé cuánto tiempo, en lugar de leer un libro de tamaño normal. Tengo una uña que se encarna durante el día y se desencarna en la noche y no damos pa encontrarnos. Debo comprar más brócoli y dejar de comer tanto por la noche. Por prevenir, diría mi abuela; uno espera a estar enfermo para tener buenos hábitos.
_____Una granola con almendras y leche, cuatro y media de la tarde, que parecen las seis y media si estuviera en el caribe. Llueve a cántaros y voy tarde. Le llevaré al viejo algo de la cosecha que estoy curando para que la pruebe, ponga los supersónicos y a fumar como en el año sesentaisiete.
_____Para la comida me hago una arepa. Le pongo pollo, queso y aguacate. Me tomo media colombiana que tengo en la nevera. Si como muy temprano, granola con leche a media noche.
_____Millones de americanos viven con esquizofrenia sin tratar, pero no lo saben. Millones de personas en el mundo viven existencias miserables por razones que derivan de la revolución industrial. Tener tantas rutinas de hambre es uno de esos procesos de desmantelamiento colectivo que han roto la fibra espiritual de la conexión que tenemos con la comida. William Burroughs decía que él era una víctima de la inescrupulosa industria farmacéutica, por su debilitante adicción a los opioides sintéticos.
_____Huevos al desayuno sin excepción; ojalá una carne frita con yuca y suero. Saliendo de la casa del viejo, vi uno de esos anuncios de coca-cola que dicen chill before using y pensé que decía China before communism, como el ballet taiwanés.

17 de Noviembre, 2025

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