Quizás fue mi acento genuino del sureste de Tennessee

Marilyn y Katie discutían sobre esa idea terca en la cabeza de Paul.
-¿tu dibujas por otra razón verdad? ¿no es solo para volverte famoso?
Marilyn y Katie son artistas, ambas pintan y lo han hecho durante gran parte de sus vidas. Sus contextos sociales son diferentes, Marilyn mantiene un hábito más regular para pintar y dedicar tiempo a la publicidad y la venta de piezas. Katie es profesora de arte en colegios de Los Angeles, no tiene tiempo para la farándula artística. Marilyn estaba desenredándome una de esas rastas peligrosas que se forman por no peinarse nunca y se vuelven una bola de pelo de lo más paila.
-aquí está Marilyn jovencita..¡acérquense todos!
Esa es Katie con su álbum de fotos, buscando la sección de Paul. Ese día él seguía vivo, acostado en su mejor posición en dos años, debilitándose con rapidez. Marilyn estaba ciertamente muy linda, cosa que me recuerda que debo escribirle a su sobrina.

Llevo dos semanas pintado con los oleos y lienzos que dejó mi amigo Paul Carpenter, pintor y leyenda. No puedo evitar pensar ¿ahora esta es tu nueva carrera? ¿de repente empezó tu devoción por la pintura?. Aprendí que toda mi vida he puesto por encima de mis deberes impuestos el ejercicio de expresarme de manera artística o intelectual. Y pintar de repente es refrescante también, igual que hacer música, escribir personajes, escribir poesía. Siento que soy como el que agarra una guitarra sin saber tocar un solo acorde y toca algo lindo, algo que suena bien, que bajo las propias limitaciones de la técnica soy capaz de expresarme a través de la pintura como el guitarrista que no sabe tocar guitarra puede hacerlo y generar una melodía o un ritmo satisfactorio. Arte es solo eso, el ejercicio de expresar la humanidad en pedacitos tangibles de sensaciones narrativas, el arte no es un vehículo para obtener dinero y poder. Y le doy vueltas a la idea de artista y a la idea de la fama por que hace dos semanas vi a mi amigo morirse, un inmenso artista, que estaba obsesionado con la fama.

Hablaba de que ellas discutían sobre el sueño de Paul y Katie lo resume en una frase moviéndo los brazos brúscamente cómo quién caricaturiza a un enérgico caminante.
-Ahora me voy a New york a volverme un artista famoso-.
Paul fue un artista y vivió la vida de un artista, pintando óleos hasta los últimos días de su vida, hasta los últimos días que tuvo la fortaleza para estar de pie ante un lienzo y pintar. Pero vivió hasta muy tarde en su vida, la vida del famoso, sin nunca llegar siquiera a algo cercano a la fama. Y eso le impidió pintar durante muchos años de su vida, en los que se dedicó a trabajar para mantenerse, pagar la renta y comer. Quería ver el mundo pero sus amigos dicen que odiaba volar en avión; un día anunció de repente, que había sido contratado como auxiliar de vuelo.

-¿Lo haces por otra cosa verdad?…-
Cuando Katie hace una mímica de su conversación sobre la fama con Paul, lo hace con desconcierto, con precoupación.
-¿lo haces por otra cosa, verdad?…-

Yo sabía que no. Paul durante mucho tiempo fue un artista que pintó lienzos en óleo con el único fin de volverse un artista famoso. Y ciertamente disfrutaba de pintar lienzos y con todo tipo de materiales, pero siempre asistía en su cabeza la idea de que cierta pieza o cierto estilo iban a convertirlo en un artista renombrado, que en poco tiempo mientras él seguía pintando, iban a hacer de él, un artista famoso, es decir, un artista con mucho dinero. Yo sabía que Paul durante muchos años hizo lo que más disfrutaba, gobernado por la idea de ser alguien famoso por hacerlo porque yo he sido esa persona y vi morir a mi amigo hace muy poco tiempo, quien hasta su últimos meses soñaba con la fama. Lo atormentaba.

Paul era budista. Creo que es una gran religión para curar la adicción al ego. Yo soy un recientemente proclamado, panteista-hedonista-anarco-musulmán, lo que significa que tengo problemas con el ego. No comparto la desaparición del ego como estilo de vida, lo admiro enormemente. Paul me contó de su vida en un monasterio en Tailandia, enseñando ingles a locales.
-ya sabes, si no tienes casa, ni ni mierda, busca lo del pasaje a Tailandia y vas al templo, la gente te da de comer-.

Yo siento que debo reconciliarme con lo mejor de las mitologías occidentales que formaron mucho de mi carácter y no buscar refugio en mitologías que ayudan al carácter de gran parte de los orientales, civilizaciones muy diferentes a la mía. Lo que creo es que no puede ser, que sólo los orientales tengan la solución para los problemas del ego. Quizás yo soy bastante ignorante y debo leer más.

Despedimos a Paul el domingo en una ceremonia sencilla con muchos de sus amigos, sin despliegues de arte de ningún tipo como Paul lo quería. Nada de música, sus retratos en las paredes cubiertos con sábanas, incluso sus dibujos pequeños. Lo único que Paul permitió que hiciéramos fue una ronda de los malabaristas, un grupo muy peculiar conformado por varios de sus amigos con los que él también hacía malabares. Y lo hicieron, en un profundo silencio de todos presentes, una presentación corta y sobria. Paul hubiera sonreído, ya había aprendido a apreciar esos pequeños detalles y pequeñeces cursis del mundo real. Enamorado de la marihuana toda su vida, fascinado y obsesionado por la fama en diferentes instancias de su vida, anarquista de corazón y mente toda su vida, Paul también era un conspiracionista bravo con el que pude discutir todas las teorías controversiales en las que definitivamente creemos, el sida y el fbi, al-qaeda, la luna, los gringos, la cia, mi rampante anti judeocristianismo. Yo me despedía de él diciendo:
-no voy a hablar de nada de esto con nadie, nunca-
y el se reía,
-es muy buena idea,-

Tengo una tendencia a equipararme con la vida de las personas mayores y encontrar de manera obsesiva las similitudes, a analizar los caminos y discernir sobre las cosas que me van a transformar en ellos. Tengo un miedo que escupe el vidrio frontal de mi cerebro con la idea sensacionalista de que la vida de Paul, con quien tuve una profunda y efímera amistad, es un reflejo de lo que podría ser mi vida. Ese es uno de mis miedos, y lo vi suceder frente mis ojos. Escribir me tensiona los musculos pero le inyecta adrenalina a mi cuerpo al mismo tiempo y me relaja. No quiero morirme de cancer con gusanos en el culo, la vida no tiene porque ser un camino tan denso.

Paul no era un viejo, tenía cincuenta y cuatro años, hace un poco más de un mes celebramos su cumpleaños.
-you’re in for a treat, oldman-
Cuando Paul atravezó la puerta de la cocina, segundos largos después de que sus muletas cruzaran, yo había cocinado la receta de mi abuela que despertó en Paul el interes en cocinar, berenjenas guisadas lentamente para desayunar.
-you’re in for a treat, oldman-
Esa fue una de la cosas que yo dije que le causo más gracia, que causó que Paul riera con tal fuerza; quizás fue mi acento genuino del sureste de Tennessee.

Paul no solo era jóven, ya era sabio, pero en la búsqueda de la sabiduría dejó que sus peores defectos se colaran infecciosamente y afectaran incluso, su camino a la recuperación de ese cancer de mierda.
Paul es un recordatodio, cuida de ti mismo, ¿te cepillas los dientes? Paul no lo hacía, sal a caminar, báñate, come bien. A Paul no le importaba mucho nada, ¿recuerdas verlo contento?- dos amigos de Paul hablando.

-just a bitter old man-
Esa sigue siendo una de las cosas más chistosas que dijo alguna vez hablando conmigo. Yo me reí tanto que él se rió también y disfrutó que yo me ríéra de un aparente momento de entera oscuridad.
-just.. a bitter old man-, con acento honesto sureño y de corazón. Así recuerdo la conversación:

…(hablábamos de Mc5, de New York Dolls, de Iggy):
i mean, you like those bands
yeah
but you don’t listen to music anymore
that’s right
but still like em?
I don’t like anything the way i used to
right
-silence-
just.. a bitter old man
y me reí mucho…

Días antes me dijo que tiene pegada Godzilla de Fu Manchu
-Yo sabía que la había escuchado, y no por Fu Manchu, esa es una canción de Blue Oyster Cult…la estuve escuchando, pero la de Fu Manchu-.
Hice que alguien que ya no escucha música, volviera a escuchar música. El stoner rock es la ley.

NOVIEMBRE 2, 2019
FUCK FAME
LIVE THE LIFE OF THE ARTIST, NOT THE LIFE OF THE FAMOUS
Paul murió la mañana del primero de noviembre de 2018.

OCTUBRE 27, 2019
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Aquí estoy, un poco fumado, escuchando Exile on Main Street, manga sisa, en pantaloneta y descalzo, california dreaming, escribiendo, solo escribiendo. Aprendí que it’s a long way to the top, if you wanna rock n’ roll. Estar en el epicentro del entretenimiento mundial te hace pensar que acelerar los procesos creativos, estresarse por publicar y confundirse por figurar son síntomas creados aquí, de un estilo de vida que nació acá y globalizado después. Sinceramente he pensado que no tiene propósito seguir ese patrón si lo que quiero es una vida que me permita escribir y crear historias, hacer música, sin más, hacer arte por el arte, el más noble y demencial de los oficios. Vivir aquí me ha hecho pensar que la fama, como ha sido diseñada, es solo un filtro para arrastrarte al abandono de las sensaciones y al silencio. Yo le decía a Paul el otro día, piensa en Acid King, si Lori S., su vocalista, se hubiera detenido en los noventas sólo porque su música no salía de los hoyos funkies, yo no estaría aquí con un álbum de Acid King en mis manos, exclamando que hace un mes ví a una de las mejores bandas de rock del mundo, que amo su puta música. Haber aprendido eso aquí me enamora más de Los Angeles, quitándole ese filtro me queda una de las maravillas de la vida occidental moderna, el sol brilla hasta las nueve de la noche, la gente de todos los colores, tamaños y sabores está que se parte y ese velo radiante de superficialidad por el que se conoce a esta metrópolis, una vez lo atraviezas y lo superas, te encuentras con la más auténtica de las creaciones urbanas. Es un honor poder sentir esta vibra. A Paul le alegra lo mucho que me gusta esta ciudad.
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Vive la vida del artista.
La persona a quien escuché tan tremenda declaración de vida, sueña con estar a la altura de los más grandes artistas de su generación y más allá, junto a Dalí, Picasso. Él sueña con la gente contando la historia, de aquel artista, que vivió la vida del artista. Que maldición.

Noviembre 13, 2018
9:03 p.m, Los Angeles, California

………….

P.D.

Dice mi parcero en Bogotá, que le costó muchísimo darse cuenta que ya no iba a ser un rockstar. Me dice que aceptarlo y seguir con su vida le costó mucho, renunciar al sueño de ser respetado por la calle, venerado por lo público y cuestionado por el sistema, ese mismo que se encarga de volverlo una estrella del rock. Y camina hacia la normatividad suspirando, de sueños rotos y fantasías lejanas que han dejado un sabor nostálgico en el discurso, a casarse, a comprar una casa, un carro, a bautizar niños, al colegio, toda esa basura normativa de la que se supone escapamos.
-Me puse a ver matachos y luego dije, yo que hago viendo muñequitos, eso es pa los pelaos-
-Marica, yo escribo series animadas, espero que le dé la vida pa verlas- le dije yo.
Yo pienso en los niños de diez, nueve años en adelante como target para las historias, los de dieciocho se me hacen gente muy rara, chao, el salto generacional del que hablan. Mi generación, somos lo más grande de este siglo, es por eso que nos la tienen adentro en los medios; somos esos que verán matachos a los ochenta años, si alguno de nosotros llega tan lejos. Mi amigo me dice que no le ve ningún sentido a ver los matachos que veía en español cuando pequeño, en el idioma original.
-Yo veo el Laboratorio de Dexter marica y no siento la nostalgia, lo veo en ingles y siento que lo redescubro, que siempre me ha gustado, además lo estudio para mis trabajos-. Los escritores de Dexter no eran infantes que yo sepa, eran carajos de mi edad, sensibles por las historias de caricatura.

No hay nada mejor que estos tiempos para vivir, que el pasado, allá quedó y que el futuro es solo mucho más tiempo del que necesito. Para quien todo tiempo pasado fue mejor, ¡medícate, haz algo!. Sentir nostalgia es lindo pero es mucho más lindo vivir hoy de manera intensa y/o tranquila, sin la pesada carga de la melancolía y de la incertidumbre. ¿Quieres hacer arte? Hazlo no joda, que sin darte cuenta, construyes el  futuro, el futuro no se contruye en el futuro, “gran descubrimiento”, pero de verdad que hace falta decirlo, e interiorizarlo.

Mi pana dice que está desconectado de la música hace años, que ni toca ni escucha. Y siento que esa decepción con el mundo normativo que se ha puesto ante sus ojos, ese desvanecer de sus sueños de destruir un escenario cada noche a punta de rock duro ha desligado la expresión musical con su sentir en la vida. Más allá de haberse decepcionado del mundo normativo, el problema es que ya lo aceptó como suyo, como su destino y como ese -deber ser- de los hombres y mujeres. Ya no escribe, quién era mordaz, honesto y superlativo en su escritura, ya no escucha música, quien cantaba cada letra que yo alguna vez escribí, con el lapicero en la mano y la verga en la otra. Le conté la historia de Paul Carpenter, mi eterno amigo, quien murió obsesionado con la fama sin siquiera acercarse un poco a ella. Le conté cómo le tocaba guitarra a un Paul que solo sonreía de vez en cuando, conectado a la morfina, viajando lentamente a la inexistencia con las conversaciones de sus amigos de fondo y los riffs fáciles y groseros de alice in chains que yo tocaba en su vieja guitarra eléctrica.

Para mi pana aquí en Bogotá, la única forma de escapar de la vida real, era convirtiéndose en una estrella de rock millonario y con acceso total…a todo. De lo contrario, ya es mejor aceptar que la vida es casarse, echar oficina, la ocasional canita al aire cargada de irremediable melancolía, las mentiras piadosas para escaparse a jugar futbos con los viejos del barrio y morirse.

Yo aprendí, que la fama, es un engranaje más de la vida normativa. Que viva la anarquía.

Noviembre 1, 2019, Bogotá, Colombia

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