Idiotas que somos todos
Inspirados con el ego grande
Nefastos fantasmas que somos todos
Cuando la ansiedad se nos chapotea dentro de la piel
Impedidos para disfrutar de la aparente tranquilidad
Tósiga costumbre de cortés amabilidad
Una legión de operaciones cerebrales fallidas
Que pudren las venas colectivas
Idiotas que somos todos
Estar vivo no merece a remedos de incertidumbre crónica como ustedes
Me levanto, no descanso
Mato a la vaca y me tomo su leche
Me aburren las palabras que tengo por decir
Mato a la cría y me tomo su sangre
Hoy quería escuchar algo, que me traía ternura al corazón
Ayer necesitaba, hoy solo quería
Podría enredarme en el cableado intoxicante de la bruma
Que despide la ignorancia y la desidia
Una fábula, de esas que te enseñan buenas cosas,
Es que no podría con las fosas
Que se cavan en el sub consciente de niños buenos,
De castos asesinos que lapidan los más lindos sueños
Solo azúcares
Un ser que se alimenta de estimulantes y porquería
Un audífono dañado, una palmadita en las pelotas
Solo groserías, los desodorantes se tiran las axilas
En mi generación los peores son los emprendedores
Egoístas y malcriados por la televisión y la nostalgia
Yo solo estoy distraído, pendiente de la gente
Apretándome los pliegues de las uñas de la ansiedad tan insistente
Podría meditar, pero me estresa,
Me podría masturbar sin tu destreza
Escribí unos cuentos incompletos
Sobre gente perdida, en desiertos sin respuestas
El planeta que ustedes construyeron apesta
Y tengo pruebas, de que nada es cierto,
Si no me gustan sus sistemas,
¿para qué les insisto?
Bogotá, Septiembre 2, 2019
