Este documento es una transcripción en primera persona del documental ‘Soéz y Vulvar, la leyenda sin censura’, grabado en el año 2015. Sus fotografías, videos, sonidos y demás parafernalia relacionada con el documental se borraron de todo formato en el que se encontraban archivados. No existe hoy ningún registro físico de la película en cuestión.
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‘La leyenda sin censura’ fue grabado en el transcurso de los últimos 100 días del año pasado. Las imágenes a continuación nacen a partir de un alto en el camino. Investigábamos las hamburguesas en Chapinero cuando una peculiar cinta en la basura nos obligó a documentar esa otra, aún más impresionante historia.
Junio 20, 2015
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Fragmento de video en blanco y negro. Una casa bogotana por dentro, muñecos, pelucas y adornos para teatro, vestidos e indumentaria religiosa cuelgan de puntillas en las paredes. Dos hombres caminan por la casa llevando objetos de aquí para allá, una actividad que no es del todo clara. Uno de los hombres levanta sus brazos hacia la cámara diciendo unas frases que en ese momento no pudimos entender.
Los tipos aparecen desnudos, cuelgan cosas de las paredes como si estuvieran preparando el lugar para un evento o una fiesta. Pero la naturaleza de su actividad es tan extraña…es un video viejo…se lo llevamos a un profesor, buscamos aquí y allá, artistas, en la cinemateca, les pusimos el cassete…y nos encontramos con una leyenda perdida -Andrés Gutiérrez, director-
(…) ¿Soéz y Vulvar? Mira esto hacía tal vez unos 30, 35 años que nadie preguntaba, me preguntaba acerca de eso. –Arquímedes Carrizosa, crítico de música, pretencioso de profesión-
(…) Soéz y Vulvar…fue una época loca…fue una época demencial. -Poncio, ingeniero de sonido-
(…) cuando se decidieron cambiar el nombre a Soéz y Vulvar, supe que el mesías había llegado. –Stalingrado Ramírez, anciano sucio y senil-
Poncio: toda la música es normal cuando empiezas a hablar de Soéz y Vulvar.
TÍTULO: SOÉZ Y VULVAR, LA LEYENDA SIN CENSURA
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Pues cuando vivíamos ahí fue una experiencia la verdad brutal, carito sabe ella ha estado un par de veces ahí, la energía que se sentía en ese momento cambió mi vida, para siempre, ¿cierto carito? -Cocoon Belisario, Biógrafo de Vulvar-
El hombre, claramente insano de la cabeza, le habla a una muñeca de trapo a la que llama Carito.
Arquímedes: Quizá la única imágen que yo tengo es cuando el tipo salió volando ahí en el concierto de, ahí en chapinero, en la 60.
Stalingrado: la presentación, brutal, y el trago, siempre gratis…
Cocoon: (…) fueron convencidos de actuar como un acto musical para llegarle a la gente. De ahí que se promocionan un par de eventos donde se presentaron como Soéz y Vulvar.
Arquímedes: Son una leyenda, es una leyenda. Yo no sé si haya notas de prensa en revistas de la época, ehh, crítica especializada no había mucha, estaban dedicados como a los boleros y a otras cosas, pero esto, que no tenía un rango de percepción aceptable, porque era ilegible, inentendible, quizá no haya ningún comentario. Es más la oralidad, pero yo no escuchaba de ellos hace mucho tiempo te cuento.
Stalingrado: sexo, sexo, sexo, sexo, sexo…
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Una pitonisa analiza el video para nosotros. La cinta y su proyección son puestos bajo su mirada profunda.
(…) mira sus cuerpos, sus barbas. Son manifestaciones de una juventud llena de energía y la cristiandad de sus atuendos solo refuerza el carácter erótico de su performance artístico.
La mujer se empieza a tocar mientras habla, una lujuria algo incontrolable la invade, se pixela y el video se corta de momento.
Arquímedes: Seguramente hubo un accidente y no queda nada.
(voz off): ¿entonces la música se borró?
Arquímedes: Claro la música se borró, la música…porque si no sonaría, a no ser que alguien tenga algo, pero yo no creo. Porque ya era hora que supiéramos algo de eso.
Stalingrado: Soltó la guitarra, se levantó como un ángel…
Cocoon: Yo no estuve en ese momento…pero dicen que trascendió. Se fue, pero sé que él está acá, siento digamos… su presencia.
Andrés, director: Esta es la cinta, está claramente aquí, dice Soéz y Vulvar, 1958. Está vacía, como si nunca se hubiera grabado nada.
Montaje de fotos de casas viejas en Chapinero, blanco y negro.
(voz off) una de esas casas hospedó la existencia del dúo musical a finales de los años cincuenta. La foto final es de una puerta grafitada a la que fuimos al día siguiente.
Andrés, director: No había nada, literal vacío, como la casa de la estrategia del caracol, vacía marica.
Stalingrado: la peor gente…con la que te hayas podido juntar
Título pequeño: El ciempiés humano
00:06:00 – 00:08:40
Stalingrado: ¿Que sí escuché? Yo lo viví, yo vi la leyenda del cien pies humano, Soéz y Vulvar lo inventaron, eso era una cosa que ellos dos podían hacer.
Poncio: El cien pies humano, si obvio que lo escuché…no es posible.
Andrés, director: ¿Ustedes vieron la película? que sale un viejo alemán horrible y pega a la gente, nada que ver, lo que nosotros vimos es que era una práctica mágica para fumar drogas y tener sexo.
Stalingrado: La gente se ponía en cuatro y pegaban las caras contra los culos, todos en fila. El primero fumaba y normalmente Vulvar se hacía al otro extremo de la fila y absorbía todo el humo que iba pasando por toooda la gente.
Cocoon: Sí claramente. Yo tuve unas cuantas participaciones y era increíble como estos dos hacían una fila gigante humana, uno le podía sacar del culo del último todo el humo que el primero metía…la verdad nunca supe que metí en ese ciempiés…
Poncio: Mentiras si es posible, yo fui número nueve en una fila…
Poncio mira perdido al horizonte.
Stalingrado: Yo intenté hacer el ciempiés humano…no pude
Título pequeño: La música
00:08:45 – 00:11:39
(…) ellos tocaron esa canción. la que decían que no podían tocar. los vidrios de 15 cuadras a la redonda estallaron como cristal vencido. las columnas del recinto estremecieron el miedo de los asistentes y junto a ellos, los cimientos del lugar. La policía estuvo en el lugar, los bomberos, apareció una guardia privada que tenía el general Rojas Pinilla. La canción estaba prohibida, desataba demonios y encantamientos mágicos, la gente corrió del lugar con miedo. hubo gases, la policía allanó el sitio, el grupo desapareció, humo negro que salía de los amplificadores era todo lo que quedaba. -Punk Alberto Quirós, coleccionista
Imágenes de archivo de Chapinero en los años cincuenta y de los cuerpos de seguridad de la época. Fotos de los bares y de las casas cercanas. No hay registro de tal acontecimiento.
(voz off) era una mezcla muy primitiva e innovadora de sonidos, supremamente extraña para su tiempo… Soéz y Vulvar como los recuerdan quienes los vieron tocar, los describen en tonos más actuales como un conjunto cercano al noise rock, al free jazz con tintes satánicos. Algunos recuerdan haber presenciado el primer grupo de rock del país, viejos artistas de la época han descrito al dúo musical como una secta teatral de brujería con música expresionista y jazz supremamente ruidoso e hipnótico de fondo.
Arquímedes: (…) eso era indescriptible, eso era muy raro, eso no, no tiene rango de comparación.
Imágenes de Arquímedes, Punk y Stalingrado mostrándonos las copias de los demos de Soéz y Vulvar, describiendo el sonido y demostrando que la música desapareció de los discos, cuando antes había música grabada.
(voz off) Los coleccionistas e investigadores han dado a conocer que Soéz y Vulvar como acto musical grabó 3 demos que distribuyeron por la ciudad. Algunos incluso cruzaron la frontera. Sus carátulas son notorias, dibujadas y firmadas por artistas de la época. Quienes tienen copias de sus discos nos muestran las carátulas y nos demuestran que la música en esos discos se borró.
Imágenes del crew del documental revisando los discos propiedad de los coleccionistas que hemos conocido. Alguien comenta que tiene una manchita chistosa en la piel, la cámara le hace un zoom y se ríen.
-salto de escena-.
(…) hemos seguido protocolos de esterilización y cuarentena con nuestras familias (…)
La cámara se abre, varias personas del rodaje escuchamos y vemos noticias en un televisor. Un tipo de cámara dice que el hombre murió ayer, de un rarísimo caso de hibridación de enfermedades de transmisión sexual que lo volvieron polvo en un día.
Andrés, director: Hay tres muertos por peste bubónica alrededor del barrio y de nuestro equipo de rodaje. Llevamos lidiando el último mes con esto. De aquí en adelante no podemos montar imágenes de nadie que entrevistemos, la gente tiene pánico por lo que pasa con este tema.
Título pequeño: El ascenso de Soéz
00:11:45 – 00:13:50
Stalingrado: (…) apareció una luz del cielo, pensamos que era un reflector, pero toda esa mierda estaba apagada y ellos no usaban reflectores, era lo que diera. Y de un momento a otro, Soéz, se elevó al cielo.
Poncio: Bueno, yo estaba en la cabina, yo no me creo que él ascendió, es una demencia … ¡No! No sé qué creer.
Cocoon: es una cosa…que te trasciende a ti mismo
Stalingrado: son seres mitológicos …
Andrés, director: (caminando en la calle) nos llamaron porque hay algo más que está pasando con respecto a Soéz y Vulvar. Desatamos una puta demencia con esto.
Imágenes y fotografías de las calles de Bogotá, de los alrededores de la mítica casa de Soéz y la segunda parte de la peligrosa y enigmática cinta marcada con el nombre del dúo. El video es en blanco y negro igual que la escena en la casa, el escenario corresponde al del teatro Jorge Eliecer Gaitán, y los dos hombres se mueven rodeados de un complejo y aparatoso montaje de cartón y música ruidosa en tono menor. El video dura quince segundos y es poco audible.
(voz off) Un evento de dimensiones ruidosas y caóticas, Pastrana Borrero los llamó el despertar del mal en algún festín; la capital colombiana vió nacer y morir una epopeya casi mitológica de la música contemporánea occidental. Soéz y Vulvar sacudieron la escena musical bogotana con su repelente, grosera y nauseabunda música, muy muy adelantada a su tiempo y a cualquier audiencia que hayan tenido.
00:13:50 – 00:15:48
(…) esa música que hacen los pseudo artistas ahora, la que suena en las películas de miedo…decía un tipo a la salida del teatro Jorge Eliecer Gaitán. El video es del año 59.
yo digo que era como un rito, como pa sacar al diablo…miedoso, esa gente allá gritando y diciendo cosas…
Punk A. Quirós: (…) Soez y Vulvar intentan emanar la vibración y la energía de cada polvo, de cada uno de los encuentros sexuales entre todos los seres vivos que han caminado el planeta.
(…) no son músicos, son tipos peligrosos que practican magia negra e incitan a todo tipo de depravaciones y bajezas morales. -Impresiones a las afueras del teatro Jorge Eliecer Gaitán, año 59.
Montaje de imágenes de video, Chapinero se encuentra en un aparente desorden hormonal. La voz en off nos describe la mayoría de imágenes.
(voz off) Desencriptar los secretos de la música de Soéz y Vulvar han desatado caos energético, hemos visto enfermedades medievales y de transmisión sexual. Una red nos informa de embarazos masivos, gente resucitada. Antonio, Ceballos y Bacilos, nuestros compañeros de rodaje volvieron a la vida, con incurables erecciones, pero se han ido mejorando. La energía sexual está tan fuera de control que partes del barrio han quedado en silencio, hay carros parqueados a la maldita sea. La gente corre para soltar tan incontrolable y desconcertante deseo sexual.
Poncio: (…) después de soéz y vulvar, no existe nada.
Título pequeño: Un final feliz
00:15:50 – 00:16:51
El barrio está un poco caótico, la gente está muy enfiestada alrededor por la calle. Varios borrachos nos ven con las cámaras, y les preguntamos en qué creen y le contamos un poco lo que creemos que pasa.
yo creo en el punk, en las brujas, en este chorrito, papi en las hembritas, si claro, en el barrio yo creo…-cómo es, ¿eso de ustedes? en soez…soez y vulgar perros.
(…) con todo con todo, el perro con la perra, la chiva con el chivo, la vaca con el toro, la vagina con el pene. ¡Que viva el rock!, y todo soez y grosero y vulgar y todo eso …vulgar,
(voz off detrás de cámara) Vulvar…
¿Vulvar?, claro de, vulva… de panocha…, que gente … ¡que viva el rock!.
Fundido a negro.
Imágenes de los personajes en la mitad de la pantalla, con pequeñas descripciones de su estado actual.
Arquímedes Carrizosa
Supo mantener la leyenda y mantenerla en absoluto secreto…hasta que nosotros encontramos el video. Carrizosa se sorprendió mucho de saber de nuestro descubrimiento, no tanto por lo valioso y misterioso del objeto sino porque alguien más, además de él, conocía la leyenda de Soéz y Vulvar. Y nos dijo muchas mentiras durante el rodaje.
Cocoon Belisario
Cocoon se quedó en el viaje. Abogado, místico y viajero, durante años siguió a una mujer en Polonia pensando que Vulvar vivía en ella. Pasó cuatro años en la cárcel.
Stalingrado Ramírez
Anciano psicópata, un tipo que parchó con ellos, doble de acción un tiempo, hoy mecánico; sus descabelladas hipérboles para describir su vida con Soéz y Vulvar nos generaron más incertidumbres que certezas. No quiso divulgar información sobre su actividad actual. No es mecánico.
Poncio Pilato y Pombo
Tiene una fábrica de gafas de sol para países de inviernos largos. Es productor de alto reggaetón en Japón.
Punk Alberto Quirós
Reconstruye historias perdidas en la ciudad de Bogotá, historiador y coleccionista de plastilina que encuentra en la calle. Hoy intenta recuperar la música de Soéz y Vulvar sin ningún éxito.
Equipo técnico y de rodaje de ‘Soéz y Vulvar: La leyenda sin censura’.
Yo, su director y nosotros, todo el equipo técnico que de alguna manera estamos involucrados con la vida de Soéz y Vulvar, por cuanto dedicamos nuestro tiempo a realizar esta investigación y este documental sobre tan desconcertante leyenda de la música. Un legendario acto que había caído en el completo anonimato durante décadas y que nosotros trajimos de vuelta. Hoy mendigamos por dinero.
Créditos.
