El dueño de Netflix habla de llenar el espacio narrativo existente en todas las esferas de la vida humana. Hace tres años hablábamos de Netflix como la revolución de la narración, mercenarios al rescate de una industria hollywoodense moribunda y decadente. Pensaba yo que Netflix podría ser una plataforma interesante para producir productos audiovisuales, quizás todavía lo piense pero la compañía se está encargando de saturar el mercado como una gran maquila interminable que cada día se ve más homogeneizada que creativa.
El único límite es tu imaginación dicen en Westworld (HBO), ese será el motto del arte del futuro. ¿cuál es el deber de las historias? ¿qué debemos contar en el mundo interconectado? Yo no creo en ninguna verdad pero el mundo sin dios se está convirtiendo en una locura insana y psicópata, el ego está fuera de control.
Acabamos de atravesar una versión digital de los ochentas.
Unas palabras sobre Stranger Things: Tiene todo lo que en los ochentas era malo, los goonies, las películas de Spielberg… si Stranger Things hubiera sido emitido en los ochentas, sería incluso en aquella década, un producto poco original. Todo lo que era bueno y creativo en los ochentas no fue precisamente lo que dominó el arte comercial, es un revuelto de todo lo que era comercial y aburrido, es una serie sin ruido, sin silencios incómodos, ni conversaciones importantes, como si hubiera sido escrita por una computadora con muchísima información y revisada cien veces para poder ser consumida por cada ser humano del planeta sin ser ofendido de ninguna manera. Eso que llaman hipster, eso mismo: un fetiche sobre lo auténtico hasta que deja de ser auténtico, un batido fácil de digerir. La gente ni ve esas horribles películas en las que se basa la serie y tienen la osadía de manifestar, quienes la ponen en un malogrado pedestal, cosas como que es mejor que cualquier cosa de los ochentas.
Ron Howard teaches filmmaking, Herwer Herzog teaches filmmaking, Steven Spielberg teaches blah blah blah. Yo no quiero sus putas lecciones. ¿Nos van a enseñar a ser creativos los tipos que ya fueron creativos en el siglo pasado? Nos toca a nosotros y se hace sin seguir sus putas enseñanzas…todos enseñan algo ahora, muéranse. Hollywood está en el momento más decadente de toda su historia y se encuentra en ese estado hace varios años. Su narración ya no avanza, su saturación es ridícula y ahora le quiere enseñar al mundo esa porquería para que ellos tengan espacio para reinventarse a partir de lo que hacen nuevos creativos. No quiero sus putas lecciones, me basta con las buenas historias del pasado y la brillantez de su narración cuando fue brillante. Quiero sentir el ruido, las esquirlas del arte, los bordes salidos, la real humanidad en el arte de la sociedad que vive y se expresa hoy, año dos mil dieciocho, próximos a comenzar la tercera década del siglo.
Estas dos décadas del siglo XXI no tienen nombre, siempre se siente incómodo ponerles nombre. La próxima década tiene nombre, se llama los veintes. Lindo nombre, ¡cuanto ego el que viene!
Este mundo necesita de diatribas violentas y agresivas porque todo lo que veo es tan formal que la gente se está volviendo idiota ante sus gobernantes (internet). Nos están diciendo en la cara que nos roban, nos saquean, que la justicia es para muy pocos, nos matan y lo que único que sucede es la indiferencia.
Yo soy pervertido, contradictorio, iracundo, no me gusta el trabajo, soy glotón, fumo mucho, soy vanidoso y propenso a la adicción de todo lo que me gusta; amo a mi familia y mis amigos como a nada. Soy un humano complejo, con debilidades y fortalezas, con errores en el camino y aciertos increíbles, soy un humano luchando por mantener los colores, la luz y la oscuridad de mi ser en contra de la máquina sin colores que fabrica internet, indiferente, indolente y arrogante. Qué mal que está todo, es imposible cambiar nada, dejemos que todo se acabe solo, a nadie le importa, consumamos ¿Esa es la nueva política de la gente? Me da asco.
Los ‘derechos humanos’ son basura occidental colonialista. Los europeos después de siglos de destruir el mundo e intimidar a su propia gente, se inventaron los derechos humanos para protegerse a sí mismos de aquellos que no les parecen humanos, los de afuera, los colonizados. Hoy y siempre los europeos han sido los peores violadores de los derechos humanos de la historia. El mundo está dominado culturalmente por los anglosajones y por los países de la Europa cristiana, eso no quiere decir que el mundo deba aceptar sus credos, sus formas de gobierno, su doble moral y su democracia. ¡Que vivan los reinos, los califatos, los emperadores, los musulmanes, los budistas, los indígenas de todos los continentes, los pobladores originales del ártico y de los desiertos, de las junglas y de las islas remotas, nueva vida para los cientos de Dioses que pueblan esta tierra, las miles de lenguas que escucha el viento, muerte al Dios destructor!
Primavera árabe (nada primaveral y muy anglosajona) es una brillante obra de publicidad colonialista, una muy brutal y salvaje. Los muertos, la barbarie, el incremento del tráfico de esclavos, los millones de desplazados sin casa ni esperanza, el aumento del sectarismo, las ganas de venganza y el odio profundo, son las cuotas principales de lo que asquerosamente llamaron en occidente, primavera árabe. La primavera llegará cuando caiga la cabeza del colono, cuando reine la paz, el arte y la vida, cuando florezca la pluralidad y el conocimiento.
Nuestra revolución es libre, rechazamos el colonialismo. Que viva Yemen.
Retazos de mi escritura durante 2017
