Desfragmentada está la realidad,
esto se salió de control.
Vivimos un siglo para envejecer y contemplar,
lo cotidiano y la ilusión de la obviedad.
Muy pronto los humanos no tendrán ningún propósito,
la vida se mueve tan rápido,
no le encuentro ningún sentido.
En linea todo es pertinente,
todo es casual, todo es negligente.
Todos los saben todo,
la comodidad les ha atrofiado el cerebro,
su tristeza, su felicidad, todo parece lo mismo,
todo parece un molde, frágil y uniforme.
Mucha Información, pocos recuerdos,
todos son listos, lo sabemos todo,
el sarcasmo es el dialecto universal.
Tienen todas la respuestas,
en línea o en la calle,
no tenemos ni preguntas que merezcan.
¿Qué tal si destruimos el mundo,
nos amamos el resto de los días?
Lo sabemos todo
cada lágrima, cada sonrisa,
cada logro, cada injusticia.
Generaciones enteras, un día se enteran,
que los que viven al otro lado de las fronteras,
violaron a sus mujeres, mataron sus sueños,
enterraron a su dioses en la ilusión de sus monedas.
Los más viejos perdonaron hace mucho,
perdonaron las guerras, perdonaron el odio.
Ahora lo sabemos todo,
dentro y fuera de la frontera,
dentro y fuera del continente,
como seres omnipresentes.
No fue un profesor quien me enseñó,
fue un parlante gigante que pasó.
Ahora las fronteras se odian, en línea son farsantes
Todos odiamos a los violadores y a los asesinos,
¿como así? en línea somos mejores,
mejores que los de antes.
¿Qué tal si nos educamos?
¿Qué tal si recordamos?
¿Qué tal si destruimos los flujos infinitos de información?
Los llamaré flujos de odio, porque nada que enseña odia;
enseñanza deshumanizada,
aquella que en el fondo, no nos quiere enseñar nada.
Qué tal si apagamos la luz, dejamos que el cielo se prenda,
que por sus propios medios lo resuelva.
Qué tal si recuperamos las noches y los días, el tiempo y el espacio.
¿En serio tenemos que recuperar lo más básico?
Agradezco nacer en una era donde el pesimismo reina, porque de la decepción viene la esperanza. Odiaría haber nacido en una década esperanzadora y revolucionaria, sería un viejo comunista negado a aceptar la condición miserable del ser humano, o peor aún, un viejo facho al que no le gusta nada. Cuando sabes que en el ser humano se gesta una fuente de caos interminable, puedes encontrar paz, puedes enamorarte, hablar las lenguas y creer en los dioses. ¿Para qué comprobar algo si nada es verdad?
Lo supimos todo, cada vida, cada muerte,
cada gobernante y cada habitante,
cada instante del pasado, cada centímetro de tierra,
cada infame huella en el mar y en el aire.
La globalización es una barbarie.
No necesitamos destruir nada, ellos ya lo hicieron con sus taladros en el lodo,
¿soy un demente?, tu eres mi tesoro
me pongo pesado sólo porque te amo más que a todo.
Queda la vida, desactivemos el resto.
Mayo 25, 2017
