La anarquía es el caos que ordena la vida

Anarquía es el caos que ordena la vida. Yo no rechazo el capital, no rechazo las monarquías ni eso que llaman dictaduras. Cuando comencé la universidad yo era comunista. Nunca pertenecí al partido por lo que realmente nunca fuí uno de ellos, pero ideológicamente, yo era comunista. Luego fui atravesando la universidad, rechacé la burocracia, la política de partido y me hice llamar anarco comunista. Luego fuí aprendiendo sobre la humanidad, sobre el poder, sobre la vida y la historia de los hombres, rechacé las leyes que no me servían y me declaré anarquista. Teniendo en cuenta que no disfruto del trabajo y glorifico el placer por encima de todo, mis ideologías más honestas son la pereza y el hedonismo. La anarquía es la libertad, una vorágine sin ataduras, sin destinos y sin objetivos tan solo deseos; las aspiraciones tampoco son obligaciones. La anarquía es el caos que ordena la vida. La única razón por la que quise entrar en una estructura de partido fue una linda comunista que conocí en reuniones políticas de mi universidad. Luego de un par de reuniones con ellos, me salí porque me di cuenta que comunista, era lo único que ella era, ¿y el resto? Mi curiosidad por la vida no dejó que fuera tan lineal de pensamiento. Aún así, Fidel Castro es el más grande líder latinoamericano del siglo XX, el más importante, el mejor de todos. Los más grandes dirigentes de la historia necesitan el tiempo y el poder centrado en ellos, en su sabiduría, su capacidad de acción, su voluntad, su coherencia y amor por su tierra y la gente que representa y gobierna. De ese azar también han surgido líderes terribles, la historias son cíclicas. La anarquía es el caos que ordena la vida. La Cuba de Fidel quedó escrita en la historia latinoamericana como la nación más responsable con el cuidado del planeta y los ecosistemas, la nación con más producción cultural e impacto social sobre su continente —política, música, cine, literatura—, con una participación deportiva de alta competencia que supera a casi todos los países de la región, pero principalmente con una construcción mental autoritaria de rechazo a la corriente económica más destructiva e individualista de la historia de los hombres: el libre mercado capitalista anclado al proceso extractivista. Métodos para gobernar hay muchos, el de Fidel fue el comunismo, una corriente filosófica de empoderamiento de clase que sintetizó un judío alemán y que fue globalizada por los rusos. El legado de su gobierno es hermoso dado que durante este siglo XXI, con anaqueles llenos de latas y celulares, el resto de países vamos a volver polvo el planeta y las mentes humanas. Monarcas cristianos, sultanes musulmanes, comunistas, emperadores, presidentes, líderes tribales; la gente necesita gobiernos, la gente es inestable —loca— y necesita ser gobernada. Pero la gente debe, sin importar su sistema o credo, rechazar y destruir la autoridad cuando esta se convierte en injusticia. La anarquía es el caos que ordena la vida. Recordar a los gobernantes tampoco los hace grandes, muchos gobiernos mongoles por muy incrustados en la memoria colectiva que estén, sólo fueron maquilas de la destrucción, el egoísmo y la muerte. Hitler fue un terrible gobernante, cada ser humano ha escuchado de él gracias a los gringos. La Alemania que se suponía se recuperaba económicamente fue llevada a una guerra imposible de ganar, dejada en cenizas, quebrada, con resentimiento social y muertos muchos. Su alta producción cultural propia de un aspirante a Imperio, no salva su legado de un sistema insostenible montado sobre la megalomanía racista de un solo tipo y su partido. La anarquía funciona para seguidores del führer y para chirretes adictos al bazuco por igual, para unos funciona ocupando casas abandonadas de manera ilegal, bien por ellos, lo que es justo que lo sea, a mi no me gusta estar escondiéndome de la policía, la puta que parió a esos hijueputas. La anarquía tiene muchas formas, permite que el pensamiento evolucione, crezca con el tiempo, se lo cuestione todo, es tan contradictoria que es sólo una palabra. La anarquía es el caos que ordena la vida. Hay otros anarquistas que se juegan la vida al borde de una sobredosis de drogas, salud por la coherencia, cuando decidan no hacerlo, háganlo, ninguna decisión necesita de política, de gobiernos, de ni mierda. El anarquista ama la raza humana, incluso para destruirla, la anarquía es el caos que ordena la vida.

Febrero 14, 2018.

 

 

 

Deja un comentario