–la letra es la parte más difícil de una composición, pero cuando se les ocurre algo que tiene significado y sentimiento…-
– ¡aburrido! –
-quieres dejar de decir eso-
-pero las estrellas del rock deben beber y embriagarse…y embriagarse-
-y tener chicas con largas piernas que usan muy bien-
– ¿y por qué no puedo conducir a alta velocidad? –
– ¿sólo quieren rock aburrido y sin sentido?
-precisamente
Durante muchos años, pasé todos los días de mi vida escuchando bandas que tuvieran el tag descriptivo hard rock, glam metal, sleaze rock, L.A metal, hair metal, sleaze/glam, heavy glam etc, especialmente si habían escrito música entre 1980 y 1990.
¿Por qué me gusta el glam rock? Porque es excesivo, es promiscuo y sensible y porque es especialmente irresponsable. No cuestiona asuntos trascendentales de la existencia, yo lo escuchaba todo el día porque con esta música me bloqueaba de sentir rabia contra el mundo, de entristecerme, de nadar la impotencia; no se me antojaba sentir nada de eso. Me anestesiaba y me mantenía el ego alto, ciego de la horrenda miseria. A ninguna banda le queda bien una canción política, a Mötley Crüe le suenan forzadas, cosa que no les pasa con sus canciones tradicionales sobre chicas bandidas y sobre portarse mal.
El que niega a Dokken niega a la mama, dice mi amigo Pedro de Venezuela, deathmetalero y barrabrava. Y lo que él escucha es death metal puro y corrido como para romperse la cabeza a martillazos. Yo intenté escuchar todas las bandas glameras del mundo y todos sus álbumes, los descargué todos sin asco; después de años y antes de lograrlo, siento que me excedí y me mamé; me permití volar y llorar con otra música. Pero la verdad, es que el glam es la auténtica salud.
Yo los dieciséis a mi primera novia le dije que podíamos ser gemelas lesbianas porque éramos narizones, mechimonos, misma estatura y nos gustaba el glam rock y el horror punk; la androginia fue desde muy temprano una manifestación de mi presencia en el mundo. De donde vengo, inventaron la homofobia y van mucho a misa.
A mí en el colegio no me gustaba ninguna forma de rock que cantara sobre duendes, castillos, princesas, batallas épicas, viajes existenciales, nada de odio ni miserias depresivas. Yo nunca le cuestioné a la música que me gustaba sobre su incidencia en el contexto político y social del mundo, o sobre sus reflejos y actitudes positivas y negativas sobre la vida humana; yo creía firmemente que el heavy metal originario del sur de California era la forma correcta y exacta de tocar música rock. Las mujeres tocaban también tocaban heavy metal, y tenían que actuar igual que los manes, con sus banditas de cuero en los pezones, tocando ebrias, y cantando letras que no tenían ninguna importancia ni profundidad. Deli.
Con una banda de glam rock al salir del colegio, finales de los ochentas representaba naturalmente el pico más alto de la música: guns n’ roses, faster pussycat, l.a guns, skid row, vain, rhino bucket, el lado más glamero, punkero y motociclista del heavy metal. Yo surtía a mis amigos de bandas para que las escucháramos a la par, bandas viejas y nuevas. Para nosotros cualquier rock que sonara serio era aburrido. -Verso, coro, verso, un solo extravagante, otro coro y dobles sentidos sexuales- ese era el rock. Escuchábamos Iron Maiden, Cannibal Corpse, Mayhem, pero lo único que tenía sentido era el rock de alto octanaje para escupirle a la gente y ver chicas bajando por un pole. Iron Maiden le recordaba a mis amigos a las bandas de la escena porque ellos hacían llamar heavy metal a su música, y siendo así, nosotros evitábamos usar ese descriptivo. Preferíamos términos más vanidosos como sleaze rock o sleaze/glam, de gente que se ve bonita, de levantarse al espejo y sentirse rico.
El glam rock era originalmente una forma de rock n’ roll sencilla, protopunkera y vanidosa, que celebraba la androginia, el sexo y la fiesta, medianamente popular durante los setentas. Bandas como T-Rex, Mott the Hopple, Sweet, Kiss y New York Dolls alimentaron ese espectro del rock con sus sonidos derivados de los Rolling Stones, Iggy Pop y el bubblegum pop de los sesentas. Cuando el glam mutó en heavy metal, fue invadido gradualmente por el sensacionalismo, la misoginia y la egolatría. Y es de éste tipo de heavy metal, del que me enamoré.

Twisted Sister es una banda de heavy metal de New York, sus miembros se vestían como caníbales transexuales de un planeta muy peligroso.
Muchos de sus contemporáneos van a dedicarse a convertir al heavy metal en música para prostíbulos, videojuegos de acción y clubes de motorizados, y con tanto exceso se convirtió en la música más grande y popular de Estados Unidos durante los años ochenta. Aparecieron bandas como Bon Jovi y Poison que tocaban una versión aún más amigable y fácil de esta música, rompieron la barrera de lo accesible y se instalaron en los hogares y en la cultura popular. Las canciones de ‘heavy metal’ sonaban al lado de Prince y Gloria Stefan. Mucho rock duro fue atrapado y codificado como ‘rock corporativo’, un término nefasto. Los gringos con el tiempo encapsularon mucho de ese pop metal en otro conocido término malévolo, rock de papá.
El glam metal, convertido en una fórmula exitosa, tiene entonces en gran medida las características que tiene la música más popular: es hyper machista, celebra los excesos y la irresponsabilidad hormonal, su moralidad es casi nula, su participación política es invisible y es ególatra. También se empeña en mitificar la cultura del capital, el consumo y a los héroes que dedican su vida a ello. Como el reggaetón, el trap o el vallenato. Al convertirse rápidamente en una fórmula, logra producir en masa su contenido más pornográfico sin ninguna censura y éste es asimilado por las grandes audiencias. Cuando esto le pasa a un género, su sonido se sintetiza y se inyecta en todas las esferas culturales y te lo vas a encontrar en todo: secciones de entretenimiento de las noticias, comerciales de pañales, remedios para la tos, campañas políticas e iglesias de curas jóvenes curas rockeros.
Dice una amiga, -paila con ese reggaetón para bailar en circulito, reggaetón de matrimonio-. En esos términos, el buen heavy metal glamero es al perreo de Tego, Plan b y Jowel y Randy, como el mal heavy metal es al tropipop inmundo de greicy y de yatra. Qué gonorrea de referencia, qué chimba que es el perreo.
Reportero: ¿En que se parecen ustedes a Iron Maiden?
Axl Rose: En nada, espero.
Entonces, tenía una banda; la vanidad, el hedonismo y las chicas; con esas ideas escribíamos canciones. Una amiga, -nada metalera ella- llamaba a los metaleros típicos de la escena, bocachiqueros. ¿Cómo pescadores? No creo, ella lo usaba de manera bien despectiva. La imágen es la de un mechudo de pelo graso negro y feo, camiseta negra vieja de alguna banda de power o thrash y actitud de mierda. Nosotros siendo metaleros y rockeros en general, nos refugiamos en el glam y nos escudamos en que la actitud de conseguir chicas, tocar hard rock erecto era la verdadera e irrecuperable imágen del rock. Nos fastidiaban mucho los manes feos en spandex. Ellos nos decían emos, como le dice un anciano a cualquier jovencito con lápiz de ojos. La adolescencia es increíble.
Hoy identificado con la sensibilidad romántica, la ambigüedad sexual, la igualdad de género y la lucha contra la misoginia, me veo reventando reggaetón desde el desayuno hasta la noche, fascinado nuevamente por una música que solo celebra la fiesta, el sexo y la infamia. Y la entiendo de esa manera, ésta con su moral y yo con la mía. De hecho, entre más hamponas y ratas sean las canciones son más entretenidas, y si hay un grupo de personas que estalla el perreo más ultrajante, son las feministas, cosa que es maravillosa.
Eventualmente esa cantidad de rock n’roll de fiesta y descontrol superó mis ganas de rodar discos de tantas y tantas bandas que suenan bien parecido. Un día después de toparme con un grupo que se llama Swedish Erotica, me quité los audífonos y juré no volver a escuchar el género. Volví a escuchar glam rock con el tiempo, como un consumidor responsable. Muchas veces no hay nada como escuchar una fórmula perfecta a todo volumen, como ver Commando o Duro de Matar.
I want to take you
I want to make you do
Things you’ve never done before
And when you’re done
Havin’ my fun
You’re gonna beg for more
Échale un ojo a esta lista de Tiger Hancock Doom en Spotify. Brain dead rock n roll.
Mayo, 2017 (revisado en 2019)
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PostData. 3 JOYAS DEL GÉNERO:
En 2005 existía myspace. Crashdiet de Estocolmo era la banda de vanguardia de una escena de jóvenes que se sublebaban en adolescente rebelión contra todo. Suecia estaba produciendo toneladas de bandas de glam, como si estuviera recreando la escena de Hollywood en los ochentas, pero en ese frío insano y salvaje. Su vocalista Dave Lepard se colgó en su apartamento en Estocolmo cuando yo estaba en once y su único álbum era lo más increíble que existía. Durante el siguiente año me enamoré más de ese disco y lloré escuchándolo. La banda se reagrupó de nuevo en el 2006 y como una groupie los seguí durante cuatro discos más, y tres vocalistas diferentes los últimos catorce años. Su nuevo disco sale este año 2019 y me cago en los pantalones.
Descubrí a los Glamour Punks agregando todas las bandas del mundo en mi myspace. Estos manes no eran nuevos, tocaban en la escena del sur de California desde finales de los ochentas. Estaban dedicados como a la drogadicción profunda, al maleanteo, a mal portarse y a tocar el punk rock más infeccioso que he escuchado hasta hoy. Glamour Pünks pertenecen a la última oleada de bandas que giraban los clubes de Los Ángeles a comienzos de los noventas, severamente influenciada por Motley Crue y luego por Guns n’ Roses. Los Pünks usaron todo el maquillaje y la laca de la ciudad y tocaron un punk rock andrógino y hedonista hasta implosionar más tarde por la desidia y la vagancia. Nunca grabaron un álbum, solo muchos demos de horrenda calidad que circulaban en myspace. Las escenas nuevas levantaron el nombre de los Glamour Punks a leyendas del underground. Los Glamour Punks que no murieron de sobredosis de heroina se reunieron a regrabar en el 2012 once canciones que circulaban como demos en los noventas. One Sick Posse de 2012 es todavía uno de mis discos favoritos de todos los tiempos.
Los reyes del exceso, Steel Panther, ídolos modernos, esta banda solo es posible en el siglo XXI donde estamos obsesionados con el siglo XX. También de Los Ángeles, son una inclemente parodia del glam metal de su ciudad y se toman muy en serio; sus letras son de una misoginia pueril muy elevada y una juvenil, arrogante y demencial actitud de semental de otro planeta. Idolatran todas las cosas metaleras, estos cuatro músicos, hijos de Van Halen, Bon Jovi, Warrant, Quiet Riot, herederos de todo el cock rock ochentero sin distinción alguna, forman una de las experiencias más entretenidas y brillantes que revientan heavy metal actualmente.
Y esta dedicatoria al glam rock y a sus excesos la escribo porque Steel Panther al igual que Crashdiet tienen nuevo álbum este año y quería celebrar a la ciudad de Los Ángeles, epicentro de gran parte de la música que me gusta, colina, psicótica y glamorosa.
