De metachos y posers

Ese sentir metalero de que existen los posers nunca se va de nuestro diccionario, a la mierda la gente que le gusta el heavy metal porque se vuelve tendencia. Poser es una palabra muy anticuada ¿no?, he vuelto a ella porque hay otra palabra de nuestro tiempo que me fastidia mucho y más porque sí describe a una población que nos rodea. La usan para describirlo todo, porque logra homogeneizarlo todo, lo que es una horrible tendencia de este siglo. Es el proceso de empaquetar el ruido y las corrientes creativas del pasado de manera ordenada y focalizada y pensar que ese empaque las perfecciona. La palabra es hipster -una palabra de los años cuarenta- y la palabra que usamos lo metachos es poser por si no quedó claro; funciona para todos los círculos sociales pero los metaleros la usábamos para señalar a los ‘hipsters’ de nuestro círculo.

Rápidamente: hipster no es ese bigotón del cliché que conoce vainas caletas, hipster es alguien que salta entre tendencias para congraciarse con sus círculos sociales, es alguien con todas las ideas del mundo dentro de un solo saco desprovisto de todo significado, es el arte de disminuir la particularidad de cualquier cosa a ‘qué tan cool es’. Cada tendencia que toca, según él/ella/it, es absorbida por completo por su organismo a niveles que ninguno más puede entender. Es pretencioso y dentro del espectro radial mayoritario, ignorante de casi todo. No se dejen decir así, es despectivo, a menos que lo sean, entonces en la mala.

Existen unos metachos que espero esta generación y este siglo los acabe: los true true, true metal, true warriors, true heavy, heavy true, heavy heavy, etc. Estos guerreros han hecho que los metaleros seamos estigmatizados como los intolerantes del mundo de la música. Han posado de dueños y protectores del género como corruptos eclesiásticos por mucho tiempo. Es cierto que en una época mientras crecemos nos volvemos sectarios e intolerantes, –aléjate de mi música, no me la enteques-. ¿Cómo no hacerlo? si en la adolescencia eso nos separaba a la ‘gente rara’ de toda índole, de la ‘gente normal’. Esa división que se da socialmente entre los que escuchan metal y los que no se da dentro del heavy metal mismo y ha generado desde comienzos de los ochentas una identidad de apropiación muy marcada, como algo que hay que defender hasta con la vida. Es exagerado dado el nivel de exaltación, bravado y agresión de la música pero hay ‘true metals’ desde comienzos de los ochentas y hoy todavía (¡hoy todavía!) que le hacen mucho daño a su legado con sus maricadas y a las generaciones que nos sentimos más apegadas al rock y al metal que a cualquier otra cosa. Yo sigo siendo intolerante a los casi treinta, así mismo me bailo mis reguetones y los true deben meterse unos bailoteos de cumbia y chucu chucu muy bravos. Este género que nos pertenece ya nos trascendió a nosotros como fanáticos y trascendió también las barreras históricas que lo atan y que atan a muchos veteranos de armadura desgastada a la barbarie del sectarismo y la intolerancia.

Vamos con algo de historia del género: blah blah blah…entonces el metal se vendió y llegaron los “posers” (en una época los true le decían poser hasta a la mamá), fin de la historia del género. Voy a definir y actualizar esa antiquísima palabra para hoy: si te crees mejor que yo porque escuchas heavy metal, eres un poser; si crees que el metal hoy está muerto, eres un poser; si sólo escuchas bandas nuevas porque suenan ‘mejor’, eres un poser; si eres de esos tipos que sólo escucha las bandas ultra caletas de los ochentas (true) y no puede evitar cagarse en los que escuchamos Anthrax o Metallica porque son populares, eres uno de los peores posers de todos, porque literalmente estás posando. Yo escucho esa banda caleta y también espero con ansias el nuevo disco de Metallica, así de sabrosa es la vida. ¿Cuál es la pretensión?, metaleros, el género siempre va a ser de nosotros, para defenderlo contra el tiempo y la mierda del mundo. Entonces las poses ya no existen, vivimos para ver una tradición musical alimentarse, la intolerancia es interna y estúpida, hay todavía cavernícolas que consideran que las únicas verdaderas bandas de metal son las que tocan death, thrash, black y los clones de Iron Maiden y si además nacieron máximo en el año 89 y suenan putamente igual, mejor.

Tiene todo que ver con que inmediatamente antes de MTV y la alienación tan brava que produjo, no existía sectarismo inmediato entre bandas haciendo música y volviéndose famosas por eso mismo. Desde mediados de los setentas las bandas de hard rock y heavy metal en Estados Unidos y el Reino Unido principalmente pasaron tocando en clubes, buscando contratos discográficos y girando por estadios del mundo. Nadie hablaba de venderse, el rock simplemente vendía y muchos entraban a hacer rock y heavy metal para precisamente tocar música intensa y hacerse millonarios en el proceso. Es una idea re básica con respecto al rock, que desde finales de los sesentas, para muchos querer tocar iba conectado con la idea de vender millones de discos, llenar estadios y hacer lo que se les diera la puta gana. También se tocaba rock de parche, por el acto libre de tocar rock n’ roll en el garage de la casa y eso también, se hizo masivo. Cuando algo es moda es moda, lo que queda es un eco con el que alguien se encarga de construir tradición sin importar las consecuencias.

O muchos somos raros o esta música dejó de ser especial…Lo pensamos desde el colegio y lo pensamos hoy. En una época pasaba que decíamos, –aquel es poser, y aquel otro es wannabe-, y -ese man, severa lampara, sólo taches-. Entonces escuchábamos música más pesada, más mórbida o más caleta, para sentir que esa sí era metal o que sí era especial. Luego recuerdo cuando salieron un poco de banditas que tocaban pesado como el orto y sus integrantes se veían como niñitas emo de quince. O al menos recuerdo a la gente que le gustaban esas bandas, y también se veían como niñitas de quince…Y se sintieron especiales y para mi no era normal porque no se parecía nada a lo que a mí me gustaba y el género era el ‘mismo’. Finalmente es un problema del capitalismo, de los gustos de la gente y no voy a discutirlo. Cualquier cosa es metal aunque se nos haga rarísimo, pueden haber cosas que no nos gustan del heavy metal, el heavy metal es vida y no todo en la vida es hermoso, no sería vida. A mi no me gusta el power metal, ni el gótico, tampoco el sinfónico, ni el metalcore rosa (las niñitas de quince), ni el metal neoclásico que llaman, ni ese heavy metal wagneriano tampoco y el progresivo diría que desde lejos. Pero hay metal para todos y para todas las emociones, el género abarca hoy un espectro muy amplio y la única manera de mantenerlo vivo por décadas es dejar que suceda de todas las formas posibles, el género se le salió de las manos a los metaleros hace años y no hay nada que hacer sino celebrarlo.

There’s a feelin’ that
I get from nothin’ else and there ain’t nothin’ in the world that makes me go!
Go! Go, go, go, go, go!
Turn the power up
I’ve waited for so long so I could hear my favorite song so, let’s go!

Uno escucha música para encontrarse con su propia energía; escuchen de todo, rap, cumbia, sweet reggae music, no sean lámparas que conocer no es una competencia, compartir debe ser regla. A mi me encanta leer en youtube los comentarios de la gente, de lo que sea y el mito del true heavy, del metalero prepotente dueño del género ya es un chiste, una victoria más del siglo XXI. Metalero sigue siendo una palabra de peso y la defendemos aquellos que a pesar de los años, nada se nos hace más increíble que el metal. En el colegio yo sentía que la palabra no me describía; ¿será que significa que no puedo escuchar nada más? ¿será que si digo que soy metalero no puedo escuchar Bon Jovi o no sé, Alfredo Gutiérrez? No hay ninguna expresión musical con la que sienta más empatía energética después de tantos años para comprobarlo que con el heavy metal.

Terminando con una discusión de hace tres párrafos, si te gusta digamos Korn, Eagles, Iron Maiden, Metallica, Queen, Police, Led Zeppelin, Beatles, Arch Enemy, Journey blah blah etc, pero te gusta la música en general, cualquier género o ningún género, cualquier sonido o todos los sonidos y esencialmente no te haces llamar metalero, pues no hay nada de pose, eres alguien honesto que disfruta el rock. Es que a lo bien, muchos hemos hecho carrera metalera y en algún momento le diré a los mechudos que vea cuando me corte el pelo, –severo, yo también lo tenía así, como por aquí- y me señalaré en el torso unos centímetros más abajo que el pelo de ellos.

Si siguen aquí, escuchando, descubriendo y viviendo una parte de ustedes a través del heavy metal y de todo el rock, si siguen aquí después de muchos años, de colegios, universidades y empleos, de novias, borracheras, y cientos de otras músicas, de procesos de convencimiento y autoconvencimiento de que había que escuchar música pa bailar; si siguen después de todo eso aquí junto a mi, espero que disfruten este viaje que para mi ha sido la vida misma y los saludo con el corazón, metaleros.

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