A la muerte la pintaron de colores brillantes. Los campesinos dicen que los caballeros han matado más personas que la peste. Al viejo Pedro le atracaron la granja y le robaron los veinte cerdos que tenía. A sus hijas las violaron y las obligaron a cargas los animales. Mi abuela lloró toda la semana pensando que me habían matado; a quién mataron fue al panadero, al hijo de Lucy, que se parecía mucho a mí. Cuando me vió con vida, juré no morirme antes que ella.
Los frailes bajaron el valle de los lamentos a finalizar el rito de los siete soles. El silencio lloraba con el viento, la bruma pestilente respiraba la agonía de los desaparecidos cada noche. En este pueblo nadie importa; los números razos que fueron astutos se regalaron al convento, y los que fueron sensatos están escondidos aquí conmigo, donde esos sicarios del rey no pueden encontrarnos. Es suficiente con que las putas princesas rían y bailen sobre las cruces de colores donde enterraron las cabezas de mis amigos. Esta noche matamos al sol y le devolvemos la luz a este pueblo, aunque nos arriesguemos a una oscuridad muy larga.
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¿Por qué te despertaste a las 3 am el 4 de septiembre de 2006?
No lo sé
¿No hay nada que te haya pasado ese día, algo en lo que evites pensar?
No tengo idea, al día siguiente cumplí diecisiete…no sé
Me contabas que caminaste por la casa, tomaste agua y volviste al cuarto. ¿cuánto tiempo crees que te tomó volver a dormirte?
Como una hora creo; me quedé mirando el uniforme del colegio colgado de la manija del closet de la ropa. Soñé que mi abuelo había muerto, que una chica me abrazaba y respiraba conmigo y me contenía las lágrimas. Fui a su cuarto y lo vi durmiendo con un pie por fuera como siempre, al lado de mi abuela. Y ya, volví a la cama, tenía mucho sueño.
Andrés, te fue muy bien, yo creo que la cantidad de Ciclonic que entró en tu cuerpo fue muy bajita, igual en una hora tenemos resultados. Vamos a hacer algo, te vas a tomar una de estas cada cinco horas por una semana.
¿y con eso voy a volver?
Te explico, sabes que el Ciclonic es usado en medicina psiquiátrica y en los viajes al espacio. ¿qué genera? duerme el subconsciente de tal manera que las personas sueñan que despiertan en cualquier punto de sus vidas. En dosis muy altas, ese despertar confuso genera un estrés que impide que las personas vuelvan a conciliar el sueño. Y mientras más tiempo pasas en tu sueño, tu cabeza se acostumbra a la nueva realidad con gran facilidad, porque toda esa información está cableada en el cerebro.
¿puedo ir a la casa?
¿recuerdas dónde queda?
En Cedritos
No puedo dejarte salir todavía, vas a tener que quedarte toda la semana.
¿un año es lo que dice que perdí?
Puede ser más, puede ser menos. La pérdida no es lineal pero sí afecta con más agresividad los últimos meses de vida en tu cabeza.
¿Pasó algo interesante en el 2020?
Si…más o menos. Espera una semana. Te vas a dar cuenta porqué es que la gente está tomando Ciclonic como si fueran caramelos.
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Quién será más virgo, tú o yo, quién estará más demente. Tuve que habértelo dicho, pero que me dejaras de amar es la más alta de las traiciones; yo hubiera hecho lo mismo. Sabes que no llevo un libro de instrucciones sobre cómo vivir, me gusta la espesura de la incertidumbre. Recuerdo es ahora, que debería decirle algo a mi abuelo; ese sí que se fue, tú sigues en Chapinero. Quisiera tener la certeza de que mi abuelo sabía, que yo era la anarquía igual que él. Que la pereza también se hereda, pero que las ganas son inacabables. Siempre quedan cosas por decir, pero aunque te vuelva a ver, ya te fuiste.
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Y me mudé. Y tu vida es mi única casa. Haremos el tinto más fuerte y pintaremos las cicatrices.
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En la televisión se sentaba el presidente Pastrana en medio del monte para hablar con los guerrilleros. Mi abuelo decía que Tirofijo era un viejo campesino igual que él, que no tenían ni quinto primaria. La televisión era lo normal, yo no entendía que vivía en un país violento.
Mi abuela lloraba cada 24 de diciembre porque a mi tío Chepe lo mataron los paracos en navidad. A otros dos de sus hermanos también los mataron los guerrilleros. Cada llanto me hacía entender, lentamente, que habitaba un país lleno de miedo sin antídotos posibles.
Me han puesto cuchillos en el pecho por el celular o la billetera. A muchos otros los han matado por unas monedas. Y así con los que tienen suerte. En otros países se horrorizan cuando cuentas sobre un mísero día en Colombia.
Toda una dinastía de reyes inmundos orgullosos de nada. Y con muchos retratos. Si no te atracan no estuviste en Colombia. Qué bonito slogan. Solo queda reír dice Marge Simpson. Y llora.
La rigurosa desigualdad; con ella la miseria, el resentimiento y el egoísmo. Los colombianos no merecemos tan villanescos gobernantes, pero es que somos la misma persona hace buen tiempo.
Agosto – Septiembre, 2020
