Coloreando por fuera del cuadrado

Me atrevo a escuchar sonidos en las sombras,
Infanticidio feromonal de las ideas obsoletas
Un ojo medio ciego por las rendijas del desvío,
Un mal recuerdo
La tanqueta le pasa por encima a desadaptados cuentos de la rectitud
Sin siquiera saber que puedo verlo todo, mil pulsaciones
Voy a flotar en la espesura ¿me lleno los bolsillos?,
espero que sea asqueroso.

Llevo rotas un montón de llagas,
media canasta de mierda, cinco vientres con mollejas
Un acuario con veneno, gritar cuando esté muerto.
El silencio me destierra del deseo,
doctrina de fantasmas,
esclavitud perpetua del desaliento.
Es porque eres viejo, un cuadro irrompible de miserables ataduras
Yo he escuchado que puedo botarme por la ventana,
Fictisaurio y los siete microbios
Merodeando las canecas me he encontrado con los rostros,
que escriben poesía, que delatan el fracaso de los rectángulos
¿los tuyos? Los míos.

Voy a correr para escuchar a los zorros
a enterrar el plástico junto con la porquería
a escribir fantasías escatológicas, con magia negra
con virulenta simetría de pincelazos inmundos
Una cosa bella que pueda distinguir de la realidad,
que se derrita en mis manos, que se destile la pintura de las guerras
Invocar a los artistas, a que se mueran sin nombre.
Unirme a una pandilla de hombres criminales, espíritus libres
Yo solo creo en las tentaciones, en las mareas
En orillas y pequeñas aldeas
Me enamoro de tu rostro cada vez que se me olvida
¿cuántos van en ese bote?
¿Acaso importa? Allá va la vanguardia de la anarquía.

Voy siguiendo a ese poco de forajidos.
Es una pena que la muerte sea tan aburrida,
Es una pena que la vida sea un regocijo de tal calibre,
Inadecuando las certezas, súbito y apacible,
Confundiendo las huellas
Con el semen de mis apatías.

Abril 16, 2019

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